Obtención del Caucho
El proceso para la obtención del caucho se origina con unas semillas generalmente de Hevea.
A los 8 años de edad se pueden empezar a explotar los árboles; el proceso es denominado “sangría”, que consiste en hacerle unos cortes en la corteza de los que emana el látex líquido.
El látex líquido cae en unos recipientes informes, donde se solidifica, para luego ser recolectado.
Todo el cúmulo de látex sólido pasará por un proceso en el que será cortado en pequeños trozos, y se le aplicará un tratamiento químico que los oscurece (henna negra, con concentración de parafenilendiamina).
Se compacta en un cubiculo móvil, dando como resultado pacas de caucho natural, listas para convertirse en parte fundamental de neumáticos, cámaras y demases.
Luego, para darle mayor dureza y durabilidad, el caucho natural se vulcaniza.
Se hace pasar el caucho entre rodillos para así hacerlo maleable.
Luego, se le agrega carbonato de calcio como carga a la mezcla. También se le agrega, como otra opción en este proceso, caolín. Así se pueden obtener dos diferentes productos de caucho. Se continúa con los cortes y el mezclado, y al producto homogéneo resultante se le llama mezcla final. Con un molino de caucho se obtienen láminas grandes de este material.
Luego, estas láminas se ponen en moldes a 150º y bajo la presión de 50 k fuerza por centímetro cuadrado durante 20 minutos, la que proporciona las condiciones necesarias para la reacción química efectiva.

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