ISORAS
Cultivada con esmero y en maceta llega a alcanzar una altura aproximada de 80cm, en tierra algo más.
Es una planta de una gran belleza decorativa muy apreciada como planta de interior y también cultivable al aire libre.
Presenta unas hojas gruesas, coriáceas, lustrosas, de 5 a 10 cm de largo. Al nacer son de color cobrizo y se van tornando verdes con el tiempo.
Su cultivo no excesivamente fácil, ya que le es imprescindible una buena dosis de humedad ambiental constante y una temperatura muy cálida. Esto implica tener que humedecer en verano toda la planta varias veces al día, utilizando agua templada y sin presencia de cal.
Pero, merece la pena cultivarla por sus bellas, exuberantes y voluminosas inflorescencias en racimos de forma esférica que nacen en los extremos de los tallos. Están compuestas de flores tubulares formadas por cuatro pétalos, en una hermosa gama de tonalidades del naranja claro al rojizo, hasta llegar al blanco. Poseen un delicado aroma.
Las macetas demasiado grandes o el trasplante anual conduce a un desarrollo innecesario de su cepellón que repercute negativamente en el vigor de la planta.
La reproducción se consigue mediante esquejes terminales de unos 12 cm de largo (se pueden utilizar los tallos de la poda), necesitarán una temperatura mínima de 22ºC para arraigar, el polvo de hormonas acelera el proceso.
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