Morfología del pimiento
Planta: herbácea perenne, con ciclo de cultivo anual de porte variable
entre los 0,5 metros (en determinadas variedades de cultivo al aire libre) y
más de 2 metros (gran parte de los híbridos cultivados en invernadero).
Sistema radicular: pivotante y profundo (dependiendo de la profundidad y
textura del suelo), con numerosas raíces adventicias que horizontalmente pueden
alcanzar una longitud comprendida entre 50 centímetros y 1 metro.
Tallo principal: de crecimiento limitado y erecto. A partir de cierta
altura (“cruz”) emite 2 o 3 ramificaciones (dependiendo de la variedad) y continúa
ramificándose de forma dicotómica hasta el final de su ciclo (los tallos
secundarios se bifurcan después de brotar varias hojas, y así sucesivamente).
Hoja: entera, lampiña y lanceolada, con un ápice muy pronunciado
(acuminado) y un pecíolo largo y poco aparente. El haz es glabro (liso y suave
al tacto) y de color verde más o menos intenso (dependiendo de la variedad) y
brillante. El nervio principal parte de la base de la hoja, como una
prolongación del pecíolo, del mismo modo que las nerviaciones secundarias que
son pronunciadas y llegan casi al borde de la hoja.
Flor: las flores aparecen solitarias en cada nudo del tallo, con
inserción en las axilas de las hojas. Son pequeñas y constan de una corola
blanca. La polinización es autógena, aunque puede presentarse un porcentaje de apogamia
que no supera el 10%.
Fruto: baya hueca, semicartilaginosa y deprimida, de color variable
(verde, rojo, amarillo, naranja, violeta o blanco); algunas variedades van
pasando del verde al anaranjado y al rojo a medida que van madurando. Su tamaño
es variable, pudiendo pesar desde escasos gramos hasta más de 500 gramos. Las
semillas se encuentran insertas en una placenta cónica de disposición central.
Son redondeadas, ligeramente reniformes, de color amarillo pálido y longitud
variable entre 3 y 5 centímetros.

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